Las puertas automáticas son muy cómodas, pero no creas que existen hace poco.
Los griegos, especialmente Herón de Alejandría, se llevan el crédito de su invención. Como en la antigua Grecia se adoraba a diferentes dioses, había que atraer al pueblo y sus ofrendas. Así, cuando una persona presentaba una ofrenda, las puertas del altar se abrían automáticamente.
Para que las puertas se abrieran se utilizaban dos sistemas: aire comprimido o agua, que se activaban con el fuego. Obviamente, existía siempre un poco de asistencia de un humano.

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